Me sobran las palabras. He de decir que siempre dije que me enamoraba fácilmente, pero realmente nunca había estado enamorada. Nunca en mi vida había sentido algo tan fuerte, tan intenso como esto. El mero hecho de pensar que algún día te cansarás de mi, o que algo que te diga te pueda herir, o que por mi culpa nos separemos me pone la piel de gallina, me asusta, me aterroriza más bien. No se trata de que ahora dependa de ti, se trata de que no me imagino cómo coño pasaría mis días si no te tuviera cerca.
No se trata de que le quiera por quién es, ni por cómo es, ni por su aspecto o el modo en que viste. Se trata de que cada parte de mi, mis dedos, mi boca, mis pies, mis piernas, mi mente, mi corazón, mis orejas y hasta mi pelo se han acostumbrado a su voz, a sus caricias, a sus besos, a sus abrazos, a sus miradas y a sus silencios.
No sé si esto es amor, pero es lo más cerca que he estado de tenerlo. Lo que sí sé, afirmo y reafirmo que es, es felicidad, en estado puro, corriendo por mis venas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario